Gracias Antoine de Saint Exupéry

Ayer, si fue el día de San Pedro, el día en que la isla de Coria,  se llenaba de tratantes de ganados de todas partes de España y Portugal y cientos de cabezas de ganados de todas clases.

En el libro de San Juan en el que fui invitado a participar queda alguna pincelada, pero para mi y supongo que para muchos lectores del mundo fue en el que se cumplieron 80 años de la desaparición de un escritor especial.

En un avión de reconocimiento francés,  se precipitó en las azules aguas del Mediterráneo el padre de «El principito»,  Antoine que había escrito el libro partiendo de una avería de su avión en el desierto del Sahara, y nos regalo un cuento para niños grandes o para grandes niños.

Lo descubrí,  como se descubren los tesoros por casualidad, un profesor de francés en el instituto de Coria, me suspendió su asignatura, ( siempre creí que se me darían mal los idiomas) los años demostraron lo contrario,  su decisión,  que me supuso un enorme disgusto, más a mis padres, quedaba condicionado a que en septiembre hiciese correcta una traducción directa e inversa de un libro pequeñito que se llamaba » El Principito «.

Como siempre he sido un cabezón,  decidí aprender de memoria el libro en francés y en castellano, así me pusiese el capítulo que fuera lo haría.

Así fue y tanto se sorprendió el profesor Barruecos, creo se llamaba, me puso un sobresaliente de nota.

Pero lo importante me abrió al conocimiento no solo del pequeño príncipe,  sino de Vuelo Nocturno, Piloto de Guerra y todos los que Antoine  escribió para el y para nosotros.

Me sorprende la facilidad con la que se le atribuyen  frases que nunca dijo y nunca escribió, pero yo os invito a que leáis el libro y sepáis de un hombre que algunos piensan que se hundió en el mar porque nunca quiso entrar en combate, nunca quiso disparar sus armas contra ningún ser humano.

Años más tardes apareció el avión y una pulsera con su nombre, ese hombre que nos abrió ventanas y puertas a la imaginación y nos ayudo a reflexionar sobre todo y sobre cada capítulo del cuento.

Gracias Antoine de Saint Exupéry.

LMR Santa