Conversaciones con Bingo Los espejismos del camino

Conversaciones con Bingo  Los espejismos del camino

Conversaciones con Bingo  Los espejismos del camino

Cuando me aproximaba esta mañana, una nube de polvo se extendía a lo largo del camino. Por un instante tuve la sensación de que el siroco había arrastrado las arenas del desierto del Sáhara, formando una tormenta de arena. Pero, como en el desierto, era solo un espejismo. Pronto descubrí que se trataba de una «carriña» con remolque que avanzaba como si estuviera en pleno rally por los caminos de la dehesa. Estos, molidos por los tractores y camiones del corcho, y secos de solemnidad, han convertido la arena en polvo fino.

Estos deben de ser los daños colaterales de las faenas arborícoras.

¿Sabes, Bingo? Algunas veces los responsables municipales ponen normas… para que las cumplan los demás, como si tuvieran «patente de corso». En esta dehesa maravillosa, donde nuestras amigas las vacas y las cabras apagan los fuegos antes de que se produzcan, hay un camino que se trazó expresamente para facilitar el acceso hasta los chozos. Así lo indican los carteles: está limitada la velocidad y el peso de los vehículos que por él transitan.

—¡Ja, ja, ja!

—¡Guau y guau! —respondes tú.

Y los dos nos reímos de la norma, como siempre impuesta… para los otros.

Durante el paseo, al llegar al embarcadero grande, una vaca casi blanca mugía con un lamento que me desgarró. Se han llevado a los terneros a algún lugar incierto donde los engordarán un poco más… y luego los llevarán al sacrificio. Al escucharla, se me vinieron a la mente los gritos de las madres gazatíes, cuando los sin razón asesinan a sus hijos en escuelas y hospitales.

Ayer, en el colmo del cinismo, ese asesino bombardeó una iglesia católica, cristiana, donde probablemente solo habría «enemigos» rezando.

Si volviera a encontrarme con aquel sefardí con el que una vez caminé por las calles de Coria —y con quien incluso compartí algunos sentimientos—, le preguntaría:

¿Dónde y cómo se puede permitir un genocidio, cuando los genocidas son los mismos que un día fueron víctimas del Holocausto?

Siento vergüenza de ser humano. Casi me gustaría ser perro, gato, vaca o conejo.

Bingo, la injusticia me enciende. Perdona. Seguramente hay muchos judíos que piensan como tú y como yo.

Anoche pasé frío. Patricia se dejó abierta la puerta de la Isla, y el viento estremecía el escenario, colocando y descolocando las puertas a su antojo. No soy muy amigo de los musicales, pero anoche, la versión de El avaro de Molière fue suprema. Disfruté cada escena. A pesar de sus casi dos horas, se me hizo corta. No se podría haber esperado algo mejor.

Desde la antigüedad existen los avaros…

Caín mató a su hermano Abel para quedarse con su patrimonio. Desde entonces, alguien siempre tiene… y nunca tiene bastante. Cuando no es riqueza, es poder. Los avaros incluso tienen un cuento de Charles Dickens por Navidad. A estos avaros no les importan las oportunidades que se les den: al final, todos caben en un pequeño cajón

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Author: Redacción