Conversaciones con Bingo Bendita equivocación la mía

Conversaciones con Bingo Bendita equivocación la mía

Esta mañana, una manta de nubes blancas, como si se tratara de las nieblas otoñales, cubría los viejos montes de la Sierra. Bingo, es posible que sea el anuncio de algún cambio en el tiempo. A pesar de que la canícula se extiende de Virgen a Virgen… No me mires así, ya te explico: el dieciséis de julio fue la del Carmen y el quince de agosto será La Ascensión. ¿Me entiendes ahora?

El paso de los camiones cargados de corcho por el camino de la dehesa está cobrando su tributo. Cada mañana son más las ramas partidas de las encinas que nos dan sombra en el paseo. Qué pena. Pienso que, si los árboles sufren, las viejas encinas deben llorar de dolor. Posiblemente, cuando dentro de nueve años vuelva la saca, yo ya no esté. Pero ellas, las encinas, seguirán ahí, dando sombra al paseo de Bingo con Sergio o con María. La vida continuará, si somos capaces de no destruir la naturaleza.

Anoche, Bingo, fui al teatro. La vieja y bella dama demuestra que la cultura tiene muchas formas de mostrarse. Hace apenas unos días se corrían toros por las calles del cerco —y aún sin haber retirado del todo las defensas—, anoche comenzaba el teatro en mi amada Puerta del Perdón. Antonio Campos, un joven actor, representó El Cid. No creo que el autor tuviera intención de hacer una recreación histórica, porque no lo fue.

Sabes, Bingo, el daño que El Club de la Comedia ha hecho al teatro es considerable. Además, cuando se intenta imitar a Rafael… mejor hacer otra cosa. Yo, siempre que pueda, prefiero el original a la fotocopia. De todas formas, mirar al “Bobo de Coria” en lo alto del pináculo, y ver cómo jugaban las luces y las sombras sobre la fachada, acompañado del frío que desde la vega subía lamiendo las chumberas del Cubo —ese frío que me hacía temblar—, me permitió dormir fresco al llegar a casa.

A veces me pregunto, Bingo, si es original lo que te cuento o lo que acompaña como texto a alguna de mis fotografías. Cuando uno ha leído tanto, y a tantos autores, no siempre sabe si lo que escribe es cosecha propia o algo recogido en la tienda de la cultura.

Puede que pase mi vida equivocado… pero si es así, bendita equivocación la mía.

Cuando te dejé esta mañana y volvía a casa, recibí una llamada de Inma. La veré sobre las tablas del Teatro de Alcántara junto al amigo Jesús. Y para que veas cómo se cruzan los caminos: se quedarán en una casa rural, en Mata. Sabes, Bingo, los locos nos movemos —sin saberlo— por los mismos senderos.

Mañana, aunque cueste madrugar, vendré a seguir conversando contigo.

Pd/ no puedo poner ninguna foto de la obra porque lo prohibieron expresamente y me gusta ser respetuoso, pero las podréis ver de los que las hicieron

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Author: Redacción